sábado, 7 de enero de 2017


Los siete planetas que giran en torno a la estrella Harmony pueden ser agrupados en tres conjuntos diferenciados según su tamaño, composición y la lejanía de las órbitas que describen alrededor del principal astro del sistema.
Comenzando desde el exterior, un primer conjunto lo formarían los tres planetas más grandes del sistema: Lapislázuli, un gigante gaseoso sin más interés astronómico que su bonito aspecto azulado, innegablemente fotogénico; Goliat, otra gigantesca bola de gas inútil cuya característica más interesante quizá sea su impresionante colección de treinta y dos satélites naturales que van desde un puñado de despreciables pedruscos hasta la más curiosa luna de toda la Federación, La Bolita, una perfecta esfera hecha de silicio puro cristalizado; y por último, Tritón-8, un feo planeta cubierto de hielo que sirve como reserva hídrica para todos los mundos habitables del sistema.
Después vendría el conjunto de los tres planetas que ocupan la zona templada, son capaces de mantener agua en estado líquido y, por tanto, soportar la vida tal y como la conocemos (La zona “Ricitos de oro”, ya saben): El Joyero, famoso por sus minas de plata y piedras semipreciosas, es un poco más grande que Viejatierra pero tiene océanos bastante más pequeños. En él se encuentra la capital del sistema: Rubí Town. Tiene tres diminutos satélites naturales que solo sirven para iluminar someramente las noches cerradas. En una órbita más cercana a la estrella Harmony se encuentra Sweethome: un pequeño planeta rocoso terraformado por el hombre que lo ha convertido en una enorme instalación agropecuaria que abastece de alimento a la mayoría de los habitantes del sistema. Su principal asentamiento, Colonia Proserpina, sufrió en tiempos recientes un terrible terremoto del que se va recuperando a duras penas. Por último descubrimos el planeta Ciénaga-2: un boscoso paraíso tropical sin utilidad económica alguna que permanece inhabitado mientras dos pequeñas lunas sin importancia orbitan a su alrededor. En él transcurre la aventura del libro 4 de la serie.

El conjunto de planetas más próximos a la estrella Harmony estaría formado por un único elemento: Torreznillo. Pese a su jocoso nombre se trata de un triste peñasco calcinado por el insoportable calor que emana de la estrella y barrido a conciencia por potentes chorros de radiación. Por supuesto, este desagradable lugar no resulta habitable.